Por qué no deben morderse las uñas

La onicofagia, es el nombre que se le da al hábito de morderse las uñas. Consiste en una alteración ungueal traumática; es más frecuente en las uñas de las manos, aunque también existen pacientes que se muerden las uñas de los pies.

Esta patología traumática se caracteriza por la presencia de uñas cortas y exposición del lecho ungueal. Su afectación ronda el 45% de los menores, sin diferencias apreciables entre ambos sexos.

Se asocia generalmente a trastornos nerviosos afectando mayoritariamente a niños y adolescentes y raramente a adultos. Frecuentemente consiste en un acto de imitación adquirido durante la infancia, pudiendo llegar a convertirse en un hábito que acaba automatizándose de manera inconsciente, de forma que los niños se llevan las manos a la boca en cualquier situación como si fuese una rutina mecánica.

Pueden coexistir causas extrínsecas o intrínsecas que intensifiquen este trastorno, generando un círculo vicioso difícil de parar.

Factores que pueden ocasionar la activación del hábito:

–          Ansiedad, nerviosismo, situaciones de estrés, insatisfacción personal, problemas económicos, trastornos psiquiátricos…

Efectos negativos que puede causar la onicofagia:

–          Morderse con frecuencia las uñas de las manos o los pies; puede conllevar serios problemas no solamente estéticos sino de salud.

Patologías que pueden desarrollarse derivadas de este trastorno:

–          Distrofias ungueales con bordes irregulares

–          Alteraciones en el crecimiento de las uñas

–          Alteraciones en los pulpejos de los dedos

–          Desdoblamiento en las capas de la uña

–          Onicolisis distal (desprendimiento de la uña de su lecho)

–          Hemorragias en astilla

–          Pequeñas infecciones por hongos, bacterias, virus (verrugas periungueales) debido a la maceración de la lámina y el lecho ungueal

En muchos pacientes estas infecciones se trasladan a la mucosa oral, dañando boca y encías.

La onicofagia más agresiva puede llegar a provocar verdaderas autolesiones; hematomas subungueales, desgarros de la uña e incluso la pérdida de toda la uña e infecciones en el hueso (osteomielitis).

Esta patología supone un hábito difícil de erradicar que requiere de una gran fuerza de voluntad y control sobre uno mismo. Existe un amplio abanico terapéutico que ayuda a eliminar el problema secundario y puede contribuir a una mejora significativa en los episodios crónicos de onicofagia. Aunque la base del tratamiento principal pasa necesariamente por el abandono del hábito de morderse las uñas.

Para concluir; es necesario recordar que la uña es una estructura anexa de la piel y constituye una unidad funcional como órgano del tacto y sujeción. Su utilidad se verá afectada en el caso de sufrir cualquier alteración en su anatomía y morfología normal.

Si usted sufre esté trastorno y detecta alguna alteración en la lámina ungueal o alrededores, debe consultar con un experto para que le diagnostique y le realice un tratamiento y un seguimiento correcto.